Esto era un señor que habÃa sido invitado a la cena anual de gala del Golf Club. Toda la “alta sociedad” se habÃa dado cita. El hombre, muy cuidadoso y respetuoso, se sienta en una mesa. Inmediatamente los mozos sirven la comida. Cinco minutos después, el hombre en cuestión siente, punzante y artero el primer retorcijón que se banca estoico.
A los diez minutos, el cólico ataca nuevamente pero más duramente con contracciones severas. Su cara ya realiza alguna mueca de dolor, pero mayormente de preocupación. A los veinte, un nuevo y virulento ataque torna la situación insostenible, ya no da más. Sus esfÃnteres, a su máxima capacidad de bloqueo no pueden resistir el embate del gas. Sabe que si se inclina tan solo un grado hacia adelante, un feroz e impÃo flato escaparÃa de su encierro y serÃa suficiente como para evacuar el salón en el acto, ya que presumirÃa un ataque bacteriológico.
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